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18 noviembre, 2010

APUNTES DE UN MALESTAR COTIDIANO

Sucede que hay días como hoy donde me ataca la melancolía, la ansiedad, la soledad de bus, de habitación contigua, de colombiana y entonces me toca recorrer pasajes angustiosos, descuartizar recuerdos, destrozarme las manos y las sienes para sentirme aliviada, para darme la sensación de diferente, de original, en la gran multitud de homogéneos que me circundan, espejos que cubro con trapos como lo hacían las abuelas al relampaguear para no reconocer horrorizada mi imagen.

Hay días como hoy donde acudo a la imagen de la madre del mar, con sus hijos taciturnos y la angustia por los mosquitos y la panela ¿Por qué mi corazón no podrá abrumarse con las facturas y descansar ante el sonido que me ofrece cierta aplicación internauta?

 Presiento la muerte y ella a mí. Recojo de a poco los papelitos que me ofrece como pistas y descifro sin querer los mensajes que me manda, que la lista escolar, que los padres, que la Universidad calcinante que me espera, que el hombre o mujer que habré de tirarme para adormecer el martilleo incesante, la angustia constante, que los pasajes, el mañana, la comida. Pretendo ser. Y machuco pedacitos de mi frente a la maquina, y lanzo palabritas dulces, que hasta suenan bonitas, para poder dormir tranquila, con la cabeza en alto, pensando que tal vez mañana pueda ser eso que algunos escriben con letra mayúscula.

Escritor.

14 octubre, 2010

02.32 a.m

Seguiré masturbandome, leyendo obstinadamente lo que he escrito. Ya doscientas veces he leído el “seguiré masturbándome”. Continuemos. Si es que mis dedos perezosos se deciden de una vez, si mi mente dicta a la velocidad de este tintineo de teclas, pareciera una pasta de aquellas para dormir ese sonido: Aún no lo consigo, ni dormir, ni escribir.

Sigue la hoja tensa. Las manos tensas. El tiempo tenso en esta habitación donde solo estoy yo, la marca  y el alba como herida. No sobreviviré a esta noche.

01 septiembre, 2010

Estatus: Enferma...


Oh dios mio me enfermaste.

Me diste razón y tiempo: ese Tiempo detrás de los ojos y del mundo. Ahora tirito de miedo al ver el abismo de la Nada, abriéndose.Y la pregunta fundamental: ¿Vale la pena ceder al vértigo? Me acecha.

Sé que no tendré tiempo para responderla,sin embargo,Hiedegger me susurra desde los sueños que el hombre profundo conquista su propio ser en la angustia.

Aqui vamos, nuevamente.