17 julio, 2010

Id con los cohetes y las rubias.*


Charles Bukowski




Ásperas las horas
que punzan como avispas
sobre los cerebros mendicantes,
ásperas porque florecen y se secan
delante de mis pútridos ojos,
y támbien áspero el amor
esa prensa de las piernas abriéndose
y sujetándose a mis genitales;
escucho canciones de hombres muertos;
leo libros de hombres muertos
veo la áspera multitud 
los barbudos artistas que escudriñan
entre la luz de vela de las fabulaciones;
los estupidos cohetes que buscan el espacio
ásperos los nuevos reyes 
las nuevas bombas 
y las visiones...

¿Cómo morir en una hora,
en un minuto, en una vida,
entre esas ásperas horas,
en esas tumbas
junto a los huesos amargos
de nuestros ácidos ancestros?
¿Como heredar esa imposibilidad de vivir
sin la cocaína de los falsos dioses?
¿Como alcanzar 
la mentirosa tranquilidad 
de la eternidad?
Yo llamo al amor,
al color
!Yo invoco a la música!

!Malditas ásperas horas!
!Huyamos con los cohetes y las rubias!
¿Borracho? Ebrio. Sí.
¿Porque entonces 
desanimarse con la muerte?
!Mierda!
Podemos morir de hambre
o segar la hierba
o pintar los muros...
Seguiré siendo un infiel
yo, el idiota del pueblo,
entre las ásperas horas;

Ahora reza por mí,
regalame un trago...
Así, amigo, aún así,
yo creo
que no existió un suicida
rico o pobre,
pequeño o grande
que hubiera muerto sin pesar.

* Extraido del Libro de Poemas Perversos de Común Presencia Editores
  2004