02 agosto, 2017

Una carta para decir Feliz Cumpleaños…




-El tiempo es nuestro mayor enemigo amiga –

Digamos que somos una sucesión de momentos, un presente que se dilata y que progresa, que todas las imágenes que tengo tuyas son siempre las mismas, riendo con la boca y con los ojos un poco gatunos que tienes… moviendo las manos, habitando todo cuando hablas y relatas una historia… tus silencios cómplices.

Me descorazona el no poder haber asistido a la celebración de tu natalicio pero leí tu poema y tu nombre danzó en el aire barranquillero como cuando lo escribí en esa casa tuya - que se volvió mi casa también- cerca al Mar…

( todo el tiempo estoy rezando en tu nombre querida y me preocupa el tiempo que no es otra cosa que distancia)

¿Podrás perdonarme estas ganas que tengo de no extrañar a nadie? Y sin embargo todo mi ser se concentra en imaginarte sonriendo este y todos los 29 de julios que han de venir.


Te amo.

27 marzo, 2017

Una mujer necesita un trago



Por aquellos días el insomnio no daba tregua. Se sentaba lento en el borde de mi cama, deslizaba suavemente las cobijas  y se me atornillaba en los tobillos, en los glúteos, en el pecho, me recorría extensamente las piernas y luego me penetraba duro, rápido y tenazmente. Ya después no me sentía de otra forma sino como abandonada, elevaba las piernas, ponía música baja, organizaba el chiquero que había amontonado por días y si no encontraba algo que beber, salía a la calle a intentar que algún tipo me invitara.

Cuando llegué al bar estaban cerrando. Había tres parejas bailando lento, ebrias de deseo y alcohol y cigarrillos baratos. La música alegre contrastaba con mi estado  pero no importaba, yo estaba allí para conseguir una cerveza  y con quien olvidarme de la agonía. Un rubio se acerca a la barra y me mira con lascivia y sin embargo no lo prefiero; tal vez alguna mirada tierna me vendría bien, un beso en la frente, en los ojos, en la concha y todo estaría bien a pesar de que luego no podamos ni acordarnos de nuestras caras. Dick, el Barman, interrumpe mi pensamiento y me dice que debo irme yo le lanzo na mirada cómplice que inmediatamente rechaza, no me dejará quedarme y aunque se la chupe no me va a dar ni una maldita cerveza. Salgo a la calle.

¿A donde corren las almas desamparadas esta noche de abril?


El rubio ha esperado a las afueras del bar me ofrece un cigarrillo y saca una botella de  alcohol artesanal de la Sierra, me dice que vive cerca y que si  gusto lo acompaño, pienso que en mi apartamento me espera mi diminuta cama, con sabanas sucias del sudor de abstinencia y le digo que sí y le ofrezco una sonrisa, le muestro la fila lustrosa de cada uno de mis blancos dientes superiores…
yo soy una mujer frágil y vamos ¿A qué hombre no le gusta las mujeres frágiles? Les gustan las niñas, hermanas, madres, mujeres dóciles y de culo fácil, esas que se cojen cuantas veces lo desean y que luego sufrirán con el abandono y bueno, yo estoy aquí con mis pechos grandes diciéndote con mis teclas como dientes que lo seré, claro que sí chico, me portaré bien si me das dos o tres  tragos y  prometo no olvidarte y llorar en tu nombre luego para que las noches de abril no te sean tan miserables...

-Vamos-

27 diciembre, 2016

Eufemismos




"A Sonia la desaparecieron,
es decir,
la desnudaron
y le metieron 300 veces 4 vergas distintas.
La torturaron,
Es decir,
Le apagaron cigarrillos encendidos en los pezones,
en la vagina,
mientras,
los perros lamian sus pómulos mojados,
y los señores Youtubers montaban escena para el espectáculo y la novela,
en un país de insomnio y desmemoria
del cual yo no tengo coordenadas”

Jasmine Acosta

01 agosto, 2016

Trago de nostalgia




La lluvia sisagea bajo el influjo del viento
Y un trago duro de saliva se queda suspendido en mi pecho,
¡atoramiento de ternura irresoluta!
¡Estado de  comunión con todas las cosas!

Una inmanencia dura,
perdurable
Un estado de suspensión temporal

mientras   tambalea la gota en mi cielo

JA

Exploración sobre la melancolía



Así como la sucesiva progresión en el levantamiento de peso de los deportistas que practican la halterofilia, así me ejercito con la escritura. Bienvenidos y espero que comenten, pueden escribirme al correo si gustan

¿Cuanta melancolia está dentro?

  
Ahora mismo el vaivén de este bus me resulta enternecedor, me digo, tienes tiempo, puedes escribir aunque las letras te salgan algo chuecas, aunque la retina probablemente se desprenda como hoja de celofán si insistes.Y es que no hay nausea, no hay vértigo,  en este bus intermunicipal destartalado, solo el olor amplio de la tierra recién mojada, el cuaderno en mis piernas, el dolor menstrual en mi abdomen.
 
Tanto es la sensación de tiempo gastado que las horas aparentemente muertas del  tedio resultan ser el verdadero motor de una vida, y aquí estoy, si es que se me permite esa conjugación pues ando estando, en el sentido más estricto.

Observo  a la mujer que lleva a la niña de rizos negros, al chico de doce años que trata de ocultar en una  bolsa de papel lo que parece ser un pájaro, veo su respiración fingida, las manos que sudan, el mordisqueo impaciente de sus labios, que lleguemos pronto, imagino que piensa, que lleguemos pronto. A mi lado una matrona cartagenera, un olor rancio de entre sus axilas, una bolsa de caramelos entre sus piernas, sabe bien cual es el propósito de su viaje.

Yo, no lo tengo seguro.

01 julio, 2016

Estoy llena de ebriedad de mi misma



Estoy llena de ebriedad de mi misma

Ahogada en una bruma  pesada que me atraviesa el lóbulo frontal…

Una y otra vez

Una y otra vez

Una y otra vez



Estoy llena de ebriedad de mi misma



Estoy llena de ebriedad de mi misma

Ahogada en una bruma  pesada que me atraviesa el lóbulo frontal…

Una y otra vez

Una y otra vez

Una y otra vez

Hoy me pintaré los labios

Y fornicaré mientras expongo las entrañas

¿Habrá ternura en algún amante?

¿Llorará conmigo al ver la larga noche que nos circunda?


30 junio, 2016

¿De donde nace la melancolía?



-Me pica mucho la media mamá, ¿puedo quitármela?- y luego, la mirada justiciera de unos ojos grandes, negros y profundos que daban a entender que ni se le ocurriera aquello y que el tema finalizaba allí sino quería ganarse un pellizco.

La tarde estaba  caliente y húmeda, los buses escaseaban y la pollera se le pegaba a los muslos empapados en sudor. Las medias que le habían obligado a utilizar tenían a los costados, justo en el tobillo, unos apliques como flores, la costura era  insoportable, sin embargo, a su madre le parecía que se venían hermosas y con eso  bastaba.

Llegaron a la casa de la abuela a eso de las 4 de la tarde, los primos ya habían empezado a jugar a la lleva en el nuevo piso de asfalto, a Yajaira se le hizo que el lugar parecía más a una gallera y que ellos eran unos gallos de pelea y ya no le apeteció jugar y le dio una nausea terrible y pidió permiso para estarse en el cuarto. –Esa niña no tiene remedio- dijo una de las tías – Siempre encerrada – continuó.
Se tumbó bocarriba en el catre que había pertenecido al abuelo, se quitó las medias y el pesado vestido de tul. Estaba aburrida. Y vestida como estaba, solo con la ropa interior, no podía salir al patio a refrescarse. Decidió, para distraerse, hurgar en los cajones arrinconados que poblaban la habitación. Empezó con el baúl de caoba macizo. Lo abrió con cuidado y pensó que el corazón iba a salirse por la boca cuando las bisagras empezaron a sonar, sin embargo, el aullar constante de sus primos en el patio y el parloteo y las risotadas de las tías encubrieron  el sonido. Dentro, fotos deslucidas, de gente cenicienta que nunca había visto, boticas de bebé tejidas y  en el fondo especie de tripita pinzada, un muñón de ombligo.

****


Hace más de 20 años aquello y todavía la infancia retorna a esa imagen desteñida y con olor a formol… Se siente lejana de todos y se pregunta ¿Cuántos más recuerdan  la infancia como aquello que les fue  mutilado de sí mismos? 

19 mayo, 2016

Nuevo nombre igual administradora...



Luego de 7 años es buena la transformación.

Hace poco una amiga cineasta vino a visitarme a casa y yo, desarmada en lo que respecta a mi trabajo (ya que aún ando inedita de forma material) le alcancé lo que tenia más cerca: el blog. Su opinion fué descaradamente honesta... El titulo le resultaba insoportable: - Feminihistoria - me dijo en medio de un aullido - Ese titulo es horrible- continuó -Si  bien es cierto que en la recopilación de historia se ha borrado sistemáticamente la presencia femenina, la Historia de la Humanidad es la historia misma de la mujer- me impactó profundamente su clarividencia; hecho que no pude dejar de lado después de haber asistido a una lectura del Kin Maya, por lo que no quise contrariarla...

Bueno y aquí estamos, no tenía en mente ningún titulo y puede que resulte luego modificandolo, pero el titulo salió de mi como una pulsión: Cantata de una mujer... ya que esta es la pieza musical escrita para esta solista que a veces soy.

También que me he iniciado en algo que llamo: booktubers... en mi propia versión, es decir,  leo un cuento cualquiera y lo subo a la red... acá el primero, disculpen la mala lectura, espero de a poco  perfeccionarla...


https://www.youtube.com/watch?v=wcU-vJE6-ik








05 mayo, 2016

Una profética del agua



Los arboles se deshojan y hablan de lo mutable, lo siempre humano.

28 abril, 2016

Día bisiesto



Lunes. La alarma de siempre muda, insomne, con un parpado frío. Nada que hacer. Iba a llegar tarde aunque se dejara los dientes sin lavar  o decidiese salir corriendo con la ropita sucia de alcohol y marihuana que no se había quitado. Decidió, por fin, llamar al jefe, mentir. Nunca le había pasado, así que fue sencillo; no hubo culpa, ni sudor en las manos, incluso empezó a sentirse realmente mal, como con tos y fiebre  antes de  colgar el teléfono.

La mañana había iniciado rara, se encontraba siendo sorprendido por una luz  afelpada, que no reconocía; en la oficina en su cubículo en la parte trasera del piso veintidós  solo se adivinaba el rumor del mundo abajo, recordó cómo se sentía una hormiga  cada vez que  escuchaba lentamente a la gente de afuera, como le abordaba una sensación de lejanía con todo y  todos.

Fue al baño y luego de una ducha rápida ya todo podía estar muy bien, iría al súper, compraría las revistas de siempre, una película porno y luego podría hacerse un almuerzo decente, con ensalada incluso. Fresco se dirigió a la puerta; cuando ya tenía las llaves en la mano izquierda y se disponía a salir fue abordado por un  sobresalto confuso. Un miedo irracional fue creciéndole por debajo de la piel y la panza, allí. Una baba  lo sobresaltaba, un temblor  recorría el cuarto: no escuchaba ni un solo sonido, ni una voz, Nada.

A esa hora por la calle de abajo deberían de pasar cientos de autos, el bullir del colegio de al lado, incluso la presencia de la mucama de los vecinos de arriba. Nada. Un temor lo dejó paralizado, irresoluto. Se dirigió como pudo al espejo, comprobó extensamente que su cara estaba allí, los mismos ojos, las mismas cejas, el mismo ceño cojonudo de siempre. Estaba todo en su sitio y sin embargo la angustia no se iba y volvió a sentir el vacío en el estómago, inmenso, todo el cuerpo empezó a dolerle, le temblaron las rodillas y casi que tuvo que arrastrarse hasta llegar a la cama.  De seguro iba a morir; las manos frías, sudorosas, los pies de plomo y un simio sobre el pecho, un peso que no lograba descifrar, intentó  tranquilizarse, puso sus pensamientos en orden, era el, estaba en su casa, era esa su vida, hoy había fallado porque la alarma se descompuso. Le pareció esto absurdo, nunca se había descompuesto, era metódico. Con terror volvió la cara al reloj que estaba en la mesa de noche. Igual. Las once de la mañana, el segundero corría afanosamente sin dudas. Todo igual. Era lunes. Seguía siendo de todas formas el lunes de esta semana de ese año, no sabía exactamente qué  fecha era,  había dejado de tener calendarios, no recordó porqué. Pudo levantarse y se dirigió a tientas al comedor, los periódicos eran viejos, el cartero no dejó el periódico usual. Seguía en la sensación de soledad absoluta. Nada. No lograba por fin estar tranquilo. Esa sensación de extrañeza lo abordaba. Pensó que si miraba por la ventana comprobaría que el mundo seguiría palpitando allá afuera, el mundo en su lugar, la hormiga-gente estaría allí y el también, no se resolvió; pensó que tal vez podría de esa manera atajar el delirio que lo invadía, sin embargo antes de descorrer la cortina, una mordaza de miedo lo dejó sin aire. Nada, no podría ver, solo la luz blanca a través de vidrio sucio. Viviría ese día  que no existe sino cada cuatro años.

Jazz
febrero de 2016


Una invitacion al delirio por Willie Colon



Vemos al amor prostituido
en cada calle y semáforo
en la camas sudadas de las metrecices
un amor express si me dices te amo mil veces
un delirio a dos bocas
un delirio mutilado e incomprensible
una imagen plástica que no envejece
                Pero que se transmuta:
en la baba de los amantes que se encuentran
que no se encuentran,
que no se hayan sino en el ojo del otro.
Un ojo de ciclope inacabado, ciego,
 sin profundidad
nombramos al amor pero no sabemos que es
¿Qué será aquello que nos hace temblar de formas siempre humanas?
¿Qué nos crea en la boca que dice el nombre,
Nuestro  nombre?
un delirio acompasado
una danza desbocada de caballos
el gemido inconcluso de los reclusos que anhelan
que siempre andan perplejos ante la boca honda y ancha del amor.
un fantasma, un tintineo de presencia
que cuando se acerca el día y no nos salva del hambre.
Una embriaguez convulsa
Un estremecimiento que dice soy tuyo, amor mio
Y somos eternos.


23 marzo, 2016

microrelato

         

      Amor materno

     Una mujer termina de revisar las puertas  -Se asegura que ninguno por los que teme pueda salir- revisa lo que va a ser del desayuno de mañana, una sucesión de alimentos que pretenden paliar las tristezas: Chocolate, pan, arsénico.



16 marzo, 2016

NARRACIONES CON DESTINATARIO


La intención inicial de esta nueva entrada fue de hacer una serie de recopilaciones de cartas que  no he enviado y no enviaré nunca, el motivo radica en que no quiero enviarlas, ya que tienen un destinatario concreto pero mutable. En realidad, llamarlas en el sentido estricto cartas es un desacierto, ya que no tienen destinatario  y tampoco se dan noticias: se vomita todo un soliloquio interno qué pretende darle a conocer más de mi a ese otro que me ignora: me amplio, me desconoce, osea son un intento de que el otro me conozca, pero termino en la parábola de que soy yo la que se encuentra...

08 de marzo 2016

Querido :

Tengo la sensación que siempre he estado escribiéndote, que todas las tardes a eso de las cuatro cuando la luz del sol empieza a apagarse sosegadamente te escribía y aún hoy te escribo; pongo una palabra después de otra y en poco tiempo tengo toda una frase, un orden lógico, coherente, meticulosamente escrito. En ocasiones me parece una locura, como es eso de escribirle a alguien que no está y que antes no estuvo, pero así me pasa y no sé cómo resolverlo sino escribiendo, puede que pase el tiempo y termine haciéndome a un diario, pero no tendría objeto porque al final no estaría escribiéndome a mi sino a ti.

Hoy  me levanté temprano, fui como de costumbre a estrellarme con el mar, a que me decantara, tanto escribirte ya ves que me tiene exhausta e insana, así pasé un tiempo que no es necesario precisar, las olas me acurrucaban, estaba siendo lamida por una luz límpida, impoluta, el rumor del mar que me invadía y la sensación de absolución cuando te dejas arrastrar por el movimiento constante y sensible de toda esa anchura inmensa. Increíble. Luego pasearme por la playa con los pies descalzos, sentir como soy arena y sal, reír desde mi día. En esas estaba cuando me encuentro una bolsita de un rosado fosforescente, trato de describirlo mejor: un animal como fragata de un rosado neón que va progresando a un azul también neón y que se extiende en unas líneas también azules, comprendo que es una medusa: la belleza siempre ha de ser mortal.

La pulsión inicial cuando la veo toda abandonada es determinar si aún sigue viva, por un instante pienso tomarla entre mis manos y llevarla al mar para que reaccione, luego me contengo, por algo es que le dicen aguamala y busco un palito para poder manipularla con delicadeza sin que acércame a ella signifique un peligro. Nada. La introduzco en el mar suplicando y no se mueve. Una sensación de desasosiego me inunda, pobrecita. No sé muy bien porque pero luego  hago un huequito en medio de la playa,  y en eso un hombre negro mayor se me acerca, y me dice que es lo más de sensato, joven, lo que está usted haciendo que esas cosas pican duro y que no vaya a ser que algún niño que se la encuentre se lastime,  vaya el pobre hombre a saber que yo no pensaba en los niños ni en los bañistas  sino en la pobre aguamala que abandonada a su suerte había terminado muriendo así de desnuda en la playa. Llego a casa,  veo el periódico, hay una alerta a todos los bañistas de Cartagena, un titular que reza “Alerta, Alerta en playas de Cartagena por presencia de Carabela Portuguesa” me encuentro fascinada, carabela portugesa, me repito mil veces, carabela, caravela, carabela, portugesa. Esa pequeña bolsa fosforecente ha viajado miles de kilómetros desde Portugal y ha venido a encontrarse conmigo; a cazado a peces verdes, azules, rojos, y hoy me ha regalado la Muerte bella en la playa. Ulula el viento en esta casa de playa y me encuentro feliz por un instante, recuerdo los versos de Rimbaud de siempre, concluyo que la belleza no es solo amarga sino que  arde doblemente.


Jazz

16 de marzo 2016

Amor mio:

Sigues empecinado en no ser un personaje, a cada rato te conjuro a ti y a tus palabras , pero tus besos me acechan por las noches, tu sexo se mete en el mio, humeante, y encuentro pestañas tuyas debajo de mis senos. Amor mio, amor mio, amor mio, ¿Por qué este recordarte continuo si tengo el mar y la playa? ¿Por qué este leer para ti en voz alta? ¿Por qué este escribirte siempre, todo el tiempo?

Guardo pedazos de vida para contarte. Hay una nueva cicatriz que no conoces y me asusta, ya no veras a la misma de hace dos meses, ya habrás también cambiado y otra mujer se habrá robado tu risa, me habrá robado; mis indecisiones me asaltan, me huyen amor, pero vienes y me abrazas fuerte  y estás.

Me duelen los ojos y poseo una obscuridad bajo ellos que son solo tuyas y de la poesía, solo tuyas y de la poesía. Amor mio ¿Cuantas noches nos separan? ¿Como se puede extrañar desde siempre? Desde siempre te he amado, todas las noches con otros hombres se me hacen fútiles, vanas, huecas, ya no me acuerdo de sus caras ni de sus manos. Me digo que podré sobreponerme pero es que en realidad no quiero, no quiero que se me olviden tus ojos, esos ojos café, tus manos niñas en mi pecho, tu voz rugosa que me atraviesa.

Se mueve una cortina y presiento que eres tu, que vuelves después de haber salido a por pan mientras destapo la cerveza que compramos, o más bien, la destapas, porque sabes que mi torpeza no me da para esas tensiones ligeras, amor, amor ¿Te has ido para que yo pueda escribirte? Si es eso por favor no lo hagas, quedate conmigo en mi noche, abrazame, que no hay nadie que me abrace, besame, escribeme...

Tuya Siempre

Jazz




06 marzo, 2016

RELATO DE CIERTA PARTE DE LA NOCHE DEL 6 DE MARZO



I


Supongo que escribo porque así me pienso en línea recta, o tal vez no, pero pienso mejor con las manos que sola, siempre estoy parafraseando o contando mal los chistes, mi torpeza es totalizadora. Ayer mientras departía con lo que Ospina llama los pocos buenos amigos de pronto se suscita una escena dantesca; un hombre corre por el camellón de los mártires  siendo  perseguido por dos policías, observo  divertida la graciosa danza, sudados, corriendo, pero  con cierto dejo de no querer alcanzarlo; los policías abochornados por que el otro corre, sudorosos, ridículos. Soy toda una carcajada y participo en el corrillo que estimula la escena, el director de esta película estoy  segura que es Buñuel.

Luego cruje la realidad, se desmorona el mito: el hombre, desde la profundidad de su caverna obscura pide ayuda, dice repetidamente SAL-VEN-ME; AYU-DA, SAL-VEN-ME; AYU-DA, ahora tengo en cámara lenta sus labios diciendo esas palabras, entonces volteo a observar a los demás compañeros de escena, observo sus caras, están detenidos por el cambio, por la transición, asombrados y mudos, sin forma alguna. No iban a ayudarlo. Ahora no tengo seguro porqué tome la decisión de ir a su auxilio; para mí me resultó una pulsión, vi en sus ojos miedo, sentí el terror absoluto que lo invadía, su sudar pegajoso y mortecino, una pulsión, un desconocimiento, un tiritar desde los huesos mojados por la violencia. 

De pronto me encuentro  aferrándome a ese hombre negro, lo abrazo tan fuerte que creo que voy a romperle las costillas, empiezo a suplicar los motivos por los cuales va a ser detenido, no hay respuesta, solo son ojos puntiagudos señalando, unas manos que forcejean, un odio que no sé muy bien de donde viene se, quiero soltarlo, hay otras personas que están mediando, tratando de llegar a una solución pacífica a todo este malentendido, sin embargo su voz es constante, su suplica inmisericorde: no me dejes solo, no me abandones, no me dejes solo, no me abandones, su terror que ahora es el mío y del cual intento huir nos une, danzamos desaforadamente, al unísono.

Luego el dolor, intenso, repetitivo en mi pie izquierdo, alcanzo a pensar que no es normal sentir el dolor con tanta intensidad y ritmo, una clarividencia: me están lastimando de manera intencional, busco como puedo de dónde proviene el dolor, un pie, unas botas, una cara que goza. No digo nada, pero me quedo con su cara tatuada en la retina. Nunca había  visto con tanto detalle: su color de piel, sus cicatrices, el color verde asco inundándolo todo. Accedemos finalmente a ser conducidos a la estación porque se había dado que mucha más gente se unió a la escena y se había formado una masa sólida, compacta de gente y debíamos aligerar la tensión. – Vamos –

Me  tranquilizo y un dialogo tierno se da entre los bailarines – Gracias- una mirada cómplice cierra nuestro trato. Le pregunto por qué huía y me dice: porque iban a requisarme y no entiendo. Me explica, que ha visto de cerca como meten merca a cualquier transeúnte para tener una productividad y que a mayor productividad mayor ascenso ósea más plata. Tiemblo.  En ocasiones la realidad supera a la ficción. Me asalta el entendimiento de lo desventajoso de la situación y acordamos  nos hacernos los huevones.

II

Wilson hace manifiesto el tono de ese carro y vomita, le digo que esté tranquilo, que era necesario.



III

La requisa en orden, ya pronto podremos irnos, estoy descalza y no entiendo muy bien por qué, me duele horriblemente.

Mientras, recuerdo con ardor la cara del hombresitoverdeviolento, le exijo su nombre, le digo incisivamente que sé lo que hiciste, tu y yo lo sabemos, como es posible ese placer tuyo ante mi sufrimiento, sabes hacer tus vainas perro, por supuesto entre tanta gente es normal que lo pisen a una,  lo hacías pero que no se viera que lo estabas haciendo, porquería. No niegues que eras tú, te vi, que me sé cada una tus arrugas, como sonríes, como debes de verte encima de la mujer que dices tener, te conozco,  aún no se tu nombre pero lo tendré, a tu imagen le asignaré el nombre que te corresponde hombrecillo, entonces su negativa insistente, mi indignación que me crece como espuma, que me aborda, que me inunda que me lo dé malparido que de esta no te salvas y un flash con los ojos cerrados, un chillido  en el oído izquierdo, no tengo opciones: me voy a hacer matar, este malparido me va a matar, lo agredo, nos gritamos, creo que lo muerdo y si no te mordí malparido te muerdo ahora hijueputa.

Wilson me dice que me tranquilice y  un trueque desigual se gesta, que se vaya señorita que acá vamos a ignorar que usted agrede a un oficial de la policía que eso da cárcel, si no dice nada de lo que acaba de pasar. No tengo el nombre.






IV


Ahora me siento abandonada, los brazos adoloridos, el pie sangrante, Wilson por fin sonríe, nos abrazamos y empezamos a caminar al lugar inicial, un dolor seguido de otro, una pisada fosforescente, y sus brazos en torno mío, consolándome, un silencio tierno nos circunda, estamos juntos y luego nos encuentran varias mujeres, un circulo se forma y  no hacen falta las palabras porque hay miradas cómplices en todos lados; sé que suena pretencioso pero ya las mujeres entendemos el mundo que la solidaridad se nos hace natural , la compasión y tenemos una absoluta perplejidad ante la violencia; Wilson me desmiente. Hay hombres igual o mucho más de compasivos y mujeres que no aman ni a los hijos. Encuentro que en todo tiene la razón, que son poca la gente que se solidariza ante el dolor y que actúa en coherencia al impulso. Le beso la mano. Gracias.






26 febrero, 2016

....


se supone que por ser mujer deberia percibir diferente el mundo, con mas dolor o menos, no lo sé, y se supone tambien que deberia ser estoica al dolor, dejar que pase, que me circunde y entre el mi. Se supone que deberia estar condenada a la vida bajo la luna, sus veintiocho dias de muerte, a las lecturas de Tarot, a las cuentas bancarias gordas, a la liberacion femenina... pero se me hace tan lejano todo, tan absurdo todo.. comparto la melancolia de las mujeres, la vagina humeante, pero este dolor en los callos me resulta inexplicable... he intentado preguntarle a mi madre, que me explique con su intuicion de angel que es este dolor que me aqueja en los dedos, que si sirve para algo, que si existen opiodes que pueda tomar, que deba tomar... y la busqueda estetica que no me llega ni por asombro... eso sí es mas horroroso, le digo, y me mira con ojos crisalidos, sé que no entiende, yo no me hago entender y sigo en mi busqueda mancillante. En la busqueda, en la busqueda, en la busqueda, en la busqueda, en la busqueda, (por instantes tiembla la realida siento que se desbobla el tiempo) en la busqueda, en la busqueda, en la busqueda (y la sensacion de abismo, abismo, abismo) y la busqueda...
 
 
y ayer que no pude dormir... y hoy que no he podido estudiar y yo y la búsqueda y las palabras las palabras, las palabras...  No lo se, tengo ganas de vomitar... Vomito, Bienvenida la Nausea

PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE



La velocidad con la que vengas
está dada por mi facultad de ignorar tu ubicación.
Soy consciente de mi papel de observadora
Y en como afecta en todo a las variables,
El azar del mundo, la duración de las estaciones.

En esta espera estoy segura
que los hilos de la Física son también femeninos.

Jazz 
2010 
¿Y vale la pena que sufras, principiante?
(Advertencia de Vicent van gogh)
 
Amiga mia,
te desplazas por el tiempo
Viajas a la nada de la cual provienes.
!No pierdas el tiempo en eternizarte en pinturas,
en poemas escasos,
en islas desiertas!
Solo acumularas derrotas,
dolores y callos en los ojos
de tanto ver el dolor del mundo 
y lastimarte...
 
Amiga escuchame a mi
a tu gran amigo Van Gogh
que tuve que esperar la muerte,
!Perder la oreja y cordura!
!Entregar todos los dientes al espejo!
 
Alejate pronto,
antes que la ponzoña del Arte
invada cada uno de los huecos 
que supieron hacerte.
 
!Alejate! ahora que entreves
por tu pequeña brecha al tiempo,
ahora, 
donde la Nada te zumba
quedo al oido

2010

15 febrero, 2016

APUNTES SOBRE EL AMOR


         
             Me han roto el corazón y lo he roto, casi han pasado 16 años desde que accedí por primera vez a amar y he amado de tantas formas diferentes  que ahora no concibo al amor como una piedra estática, para mí, es un río de llamas, de lava creciente, un río de pasión, en ocasiones  un río de ternura y de miradas, un río de silencios,  de palabras y de poesía. No creo que sea capaz de casarme, a lo sumo viviré con alguien hasta que  ya no sea suficiente; jamás volveré por compromiso, por deber, ya que el amor debe ser  la luz que nos fulgure, un bosque en llamas, un rayo  destrozando todo lo que creías conocer, donde se renace y se está suspendido en un beso, enredado en otro, con ojos cansados por evitar parpadear, ante el miedo a que la imagen de lo amado huya. Es el amor el miedo a perder y saberte vencedor.

01 febrero, 2016

Plumas para unas alas


Olga Orozco


Un metro sesenta y cuatro de estatura sumergido en la piel
lo mismo que en un saco de obediencia y pavor.
Cautiva en esta piel,
cosida por un hilo sin nudo a esta ignorancia,
aferrada centímetro a centímetro a esta lisa envoltura que me protege a medias y por entero me delata,
siento la desnudez del animal,
el desabrido asombro del santo en el martirio,
la inexpresivo provocación al filo del cuchillo y al látigo del fuego.
No me sirve esta piel que apenas me contiene,
esta cáscara errante que me controla y me recuenta,
esta túnica avara cortada en lo invisible a la medida de mi muerte visible.
Apenas una pálida estría en la muralla:
la tensa cicatriz sobre la dentellada de la separación.
No puedo tocar fondo.
No consigo hacer pie dentro de esta membrana que me aparta de mi,
que me divide en dos y me vuelca al revés bajo las ruedas de los carros en llamas,
bajo espumas y labios y combates,
siempre a orillas del mundo, siempre a orillas del vértigo del alma.
No alcanza para lobo
y le falta también para cordero.
Y no obstante me escurro entre los dos bajo esta investidura del abismo
invulnerable al golpe de mi sangre y a mi pira de huesos.
¿Quién apuesta su piel por esta piel ilesa e inconstante?
Nada para ganar.
Todo para perder en esta superficie donde sólo se inscriben los errores sobre la borra de los años.
Y ese color de enigmas que termina en pregunta,
esa urdimbre cerrada donde cruzan sus hilos la permanencia y la mudanza
esa simulación de mansedumbre alrededor de un cuerpo irremediable
ese aspecto de falso testimonio con que encubre, bajo la misma lona, es el fantasma de ayer y el de mañana,
ese tacto como una chispa al sol, o un puñado de vidrios, o un huracán de mariposas,
¿a imagen de quién son?
¿A semejanza de qué dios migratorio fui arrancada y envuelta en esta piel que exhala la nostalgia?
Una mutilación de nubes y de plumas hacia la piel del cielo.

20 enero, 2016

INTUICIONES

Hice toda una algarabía muda esta mañana. No me levanté a la hora, me dejé tres dientes sin lavar y me quedé en una especie de noche plástica; tres bolsas de basura sirvieron para tal propósito, ahora que lo pienso deben de sentirse inútiles estando desparramadas sobre la extraña física del vidrio, extranjeras, como todo lo de este cuarto, que si llevaran dentro de sí miles de litros de procesada materia fecal. Iba a utilizar la palabra mierda, luego pensé en las señoras, en la imagen horrible que las acompañaría toda la mañana si escribía esa palabra, las bolsas repletas, calientitas, llenas de aquel líquido repugnante, mierda, mierdesita, mierdota; claro, debía de evitarles el disgusto.

Definitivamente es esto prueba de insanidad, creo que podría convencer a todo un jurado si me lo propongo, diría algo asi como: En pleno siglo XXI es muestra de total desadaptación y de potencial peligro para la sociedad aquella persona que prefiere la ensoñación, el aislamiento social, el juego perpetuo con las palabras que asistir a clases metódicamente adecuadas que pretenderán formarlo como ente útil. Sí sí. Escuchar perros en las noches que vienen a mordisquearte los dedos, despertarse con la vagina triste, hartarse de la misma masa que traga siempre, muestras clarísimas de rayadura de coco, tendencias esquizoides, plata perdida para los pobres padres. Ahh pobres padres, sobre todo eso, no sabian el daño terrible que habían hecho al leerle “Canción de la vida profunda”, perdón, esa no soy yo, a un poeta cereteano le han hecho eso, a mi, me leyeron Rapunzel niña hechicera y me pusieron a ver documentales de Carl Sagan sin saber si quiera quien era ese tipo... Heidi fue la tragedia mas grande cuando descubrí que no estaba en ningún Alpe Europeo, que no existían las cabras sino iguanas y mosquitos, que el abuelo astuto no era más que una foto añejosa en el fondo de un baúl que representaba los miles de hijos que toda buena mujer debe de parir.

RAPUNZEL NIÑA HECHICERA

Esa niña de muchos años
está cansada de Walt Disney
y sus cuentos de princesas,
sus hombres azules,
el detener la ceguera con el llanto.

Se halla también cansada
del tirar obstinado de jirones de cabellos,
el mirar continuo por la ventana,
el siéntese bien, cierre las piernas,
coma poco.

Sola, en la pequeña soledad de su torre
decide amarse a dos manos
lo hace a prisa, como violándose,
deteniendo el espacio-tiempo entre los dedos.

Las manos exploran
como animales hambrientos
mientras ella siente cómo se expande
y contiene la vida en un quejido.


Atrás,
a unos cuantos metros de la puerta,
la bruja también espera
mientras se peina apaciblemente
con ojos que miran al marco
donde no hay espejo.

Ella ignora la magia de manos y rodillas

de Rapunzel, su niña hechicera.

Ahora destruyo todo, cojo mi lápiz y empiezo a rayar obstinadamente los versos escritos. Ni siquiera eso puede llamársele originalidad, la búsqueda estética es ruin, no conduce a ningún lugar, todos los sitios  son el punto de origen. Empiezo a recoger pedazitos de sueños esparcidos, que tal vez sea este el único lugar donde cubramos los espejos en las tormentas, que tal vez este sea el único lugar donde se guarden ombligos como tesoros, que tal vez sea este el único lugar donde una mujer con dolor de dedos pueda destacarse. ¡Ja! ¡Que gran farsa la que me metieron por los huecos! Que vida productiva si estudiaba, que vida longeva si comía carne, que no coma cuento sino huevo, que el huevo sube el colesterol, que si soy flaca de pronto y me levanto un viejo lleno de plata, que lo que cuenta en la mujer es la masa cefálica, que para qué masa cefálica si tengo un buen par de tetas, que si tengo algunos centímetros más cerca al ombligo soy una cosa horrible, que tranquila aquí se la operamos a precios módicos, en cuotas y le tomamos fotos para que pueda montarlas al Facebook. El que no tiene Facebook no existe, cómprese cámara, EXISTA. Andará el pobre Descartes revolcándose en su tumba, exagero, no creo que un puñado de tierra pueda revolcarse en el sentido más estricto.

Hay tan poco tiempo y a la vez demasiado. Me distraigo cogiéndome a ese, a esa, a esos. Antes de poder siquiera pronunciar palabra alguna ya tenía en la espalda la marca suramericana, tiene forma de pez, cosa extraña: a cierto mito judeo cristiano también se le representa de esa manera. Pienso que la verdad se halla tras las paredes. Cojo un martillo: martilleo, solo caen costras de la vieja pintura barata y se observan los ladrillos que están detrás. El ladrillo hace parte del todo que es la pared, sabe ser ladrillo, quiere ser ladrillo, es feliz siendo ladrillo, contribuyendo a eso que se llama pared, yo por el contrario no sé lo que soy, no sé si quiero serlo, no soy feliz siéndolo y no tengo idea alguna de a que estoy contribuyendo. Yo nunca sé, siempre parafraseo. Alguien ya lo dicho, siempre alguien ya lo ha dicho. Hace parte de mi el lenguaje, esa vocesita que siempre está al acecho me guía, el hecho que me diga las cosas en Español y no en francés o alemán o mandarín, ya es algo, por algo empiezo.

“ La palabra es el hombre mismo. 
 Sin ellas, es inasible. 
El hombre es un ser de palabras.”
Octavio Paz


Por ahí veo a otros perdidos, digo perdidos porque podrían estar haciendo otra cosa,  como siendo buenos despellejando chivos, afinando guitarras, expurgando piojos, algo que requiera verdadera maestría, verdadera, como se llama, habilidad. Por ahí andan los del neoviceralismo, los post post nadistas, hasta los neoultrarenacentistas. Ahora que se acabó la iluminación de los franceses, donde a cada movimiento literario corrían a hacerle eco criollos, ahora que los franceses andan igual de aburridos, entretenidos con Carlas Brunis e idas a la India, ahora sí nos jodimos, vemos venexuela, Brasil, las argentinas, el mejico… alzamos la vista, ilusa, alzan la vista, diciendo con agua en las cuencas: algo que nos socorre, formen algo de donde asirnos y aquí si digo asirnos porque todos vamos en la misma búsqueda.

18 enero, 2016

Los Kolynos



1
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Era viernes y después de las cuatro de la tarde en el parque del barrio empezaba la verbena, yo tenía que dejar listos los cuadernos, organizar la lista de las tareas, inventarle alguna buena excusa a mi mamá para que me creyera – ¡Que no mamá! Le gritaba desde la puerta - ¡Que mañana no hay preICFES, que pa’ el próximo fin de semana! – y me iba corriendo  antes que hiciera las cuentas y llegara a la conclusión de siempre, que estaba mintiendo.

Iba con el vestidito azul neón, para matar de envidia a la Manuelita, que el viernes pasado sacó unos patines morados, la verdad chimbitas, que se los había traído desde Sydney la tía de ella – ¿La que anda puteando, ¿cierto? – y acto seguido el mechoneo y las palmadas a las tetas  pa’ que me soltara; le había cogido el ruedo a la falda a mano y ahora sí estaba listo.

Nos sentábamos en las gradas del parque, junto a las canchas,  a ver jugar a los de baloncesto de la selección Cesar, todos altos, esbeltos y universitarios, yo, redondita en lo justo, llegaba con mi tumbao’ mirando a los de once pa’ ve quien se iba a mandar el guaro o el porro, lo que llegara primero; yo prefería el porro, por supuesto,  por lo del viaje que a uno le dura máximo unas tres horas y siempre existen las gotas y porque luego no tenía que llegar corriendo a mi casa a meterme dos tomates maduros dizque pa’ que no me sintieran el tufo y evitar por lo menos una de las fueteras que ya me tenían guardadas.

- Venga mona sin miedo- me decía uno de los de once, el Mario, un tipo alto, moreno, con músculos que yo ni tenía idea de que existieran, marcados; me acerqué a ellos prevenida pero resuelta, ya que había apostado los patines con la Manuela a quien perdiera la virginidad primero, acto seguido me enseñaron la marimba y como vieron que yo no mostraba ni un ápice de asombro siguieron con el desenmoñamiento, de pronto, un tipillo de la nada sacó un grinder, un cilindro grueso,  que hace del proceso del desenmoñamiento simple y estético, el tipo se llamaba Fabián y tenía familia en la USA, le habían puesto a repetir once por, me enteré luego, problemas de conducta y a mí se me hizo delicioso; blanco, robusto, con una ojeras de mil días y con un refinamiento  al decir las palabras grinder, roll, pot, que yo repetía entusiasta, disléxica hasta el coño, mientras él las repetía una y otra vez con una ternura y paciencia que  yo nunca había visto.



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07 diciembre, 2015

CARTA A EL AMOR...


Amado Dai:


Hay un cuento que empecé para ti... aún no lo termino pero esta entre mis más profundos planes, me digo: antes de morir, antes de irme con otro hombre o mujer, antes de que el me deje, debo entregarle si quiera una pequeña parte de lo que me ha hecho vivir.

Sé que no soy perfecta y a cada rato me siento indigna de este amor que sé  que me tienes, me pregunto, como  amas a esta mujer temblorosa, viciada, llena de heridas, esta mujer que le tiene miedo a los rayos, este mujer que a veces puede ser tan malvada y tan dulce, esta mujer que le tiene terror al silencio. 

Hay un cuento. Lo juro. ¿acaso si seré lo suficientemente buena para relatar esa historia?

La historia de un amor entre una mujer desvencijada, que no quiere ser arreglada, en absoluto, y de un hombre profundo y ancho como el mar en donde, al contrario de otros amores corrientes, el amor se convierte cada día en algo mas hondo y complejo, donde pueda mencionar  tu serenidad, tu risa de niño mientras te arrullo y te llevo el café;  el como vas en mi auxilio en las noches de pesadillas y como no me molestas cuando estoy profundamente concentrada en cosas que no sabré expresarte nunca.  

Jamás tuve tanta admiración hacia alguien, pensaba infantilmente que los gran personajes eran carismáticos, oradores natos y sorprendentes, ahora, mientras más conozco nuestra condición humana me parecen esos personajes una caricatura, algo grotesco. Hasta yo misma  parezco una payasa.


Te pido, no me tengas compasión, no me mires con lástima, no pretendas engañarme cuando ya no puedas amarme más... No es fácil amarme y lo sé, incluso sé que mi mayor habilidad es crear la más profunda animadversión a mis detractores, sin embargo, si aún me amas promete amar como siempre ha debido amarse, desnudos de todo.

Te ama inmensamente, 

Jazz 
2015

Paradoja



Consultas afanada las líneas sinuosas
Que entre las rendijas
Ha venido el tiempo a colocarte.

Decides entonces,
maquillar las imperfecciones de la vida monótona,
lápiz labial para fingir la sonrisa,
pestañas largas y rizadas
para ocultar la  oquedad de los ojos,
alcohol antiséptico para que las lágrimas puedan salir.

Te vistes despacio,
Como recuperando los sueños en cada media velada,
Hace tantos años eras joven y ahora tus senos bailan con la gravedad.

Te miras al espejo, pero no te reconoces,
Y tus invitados solo pueden adular la mascara

Dicen, extasiados, que perfecta belleza.

Sobre el amor





I
¿Soy yo esta mujer que anda conmigo...?
Hilda Hilst

Cuando me dio el anillo de compromiso
Entendí que era eso lo que había estado esperando
Las rosas blancas,
el ajuar, 
la lencería de encaje;
El amor pausado  y a las buenas horas,
Siempre antes de dormir, encima de ti,
Con los gemidos justos del amor
las palabras cómodas,
Las noches certeras
Los libros de cuenta organizados y en superávit,


La vida, podía ser sencilla.

02 agosto, 2015

Querido Mr. Hyde

Empiezo por decirte que estoy enferma,
seriamente enferma de tiempo 
y de mortalidad, querido… 

Hay mucho dolor entre estos dedos
y te pregunto
¿Estás dispuesto al desangre?

Yo sí,
 siempre le he apostado  al sello de la moneda,
 siempre.

Tus manos  desde la oscuridad 
me acechan, 
desde el primer giro de la luna en torno a los mares y al silencio primitivo
y yo sangro entre tu dedos...

todo el tiempo estoy pensando en ti
en el retumbar de tus ojos
un eco que repite
hallémonos 

18 noviembre, 2010

APUNTES DE UN MALESTAR COTIDIANO

Sucede que hay días como hoy donde me ataca la melancolía, la ansiedad, la soledad de bus, de habitación contigua, de colombiana y entonces me toca recorrer pasajes angustiosos, descuartizar recuerdos, destrozarme las manos y las sienes para sentirme aliviada, para darme la sensación de diferente, de original, en la gran multitud de homogéneos que me circundan, espejos que cubro con trapos como lo hacían las abuelas al relampaguear para no reconocer horrorizada mi imagen.

Hay días como hoy donde acudo a la imagen de la madre del mar, con sus hijos taciturnos y la angustia por los mosquitos y la panela ¿Por qué mi corazón no podrá abrumarse con las facturas y descansar ante el sonido que me ofrece cierta aplicación internauta?

 Presiento la muerte y ella a mí. Recojo de a poco los papelitos que me ofrece como pistas y descifro sin querer los mensajes que me manda, que la lista escolar, que los padres, que la Universidad calcinante que me espera, que el hombre o mujer que habré de tirarme para adormecer el martilleo incesante, la angustia constante, que los pasajes, el mañana, la comida. Pretendo ser. Y machuco pedacitos de mi frente a la maquina, y lanzo palabritas dulces, que hasta suenan bonitas, para poder dormir tranquila, con la cabeza en alto, pensando que tal vez mañana pueda ser eso que algunos escriben con letra mayúscula.

Escritor.
a D. C. R,
lo que nos dure.

Solo vale la pena vivir el amor incendiario,
ese que no deja piedra sobre piedra
y ni siquiera uno puede reconocerse.


2010